LONDRES. La última visita de Bush a una cumbre internacional es la que él ahora viene haciendo a Lima. Él arribó al Perú a poco de que su partido ha perdido sustancialmente las elecciones presidenciales y legislativas de EE.UU. Hoy se le considera más como el presidente saliente o la antesala a Obama que como el gran mandatario de la megapotencia.
Él no viajará a otros países de América Latina, donde ha creado muchos anticuerpos. Antes de que hace 8 años llegase a la Casa Blanca dicha región de EE.UU. se guiaba por el liberal Consenso de Washington y el recientemente electo Chávez se sentía afín a la tercera vía del británico Blair.
Sin embargo, sus guerras unilaterales en el Medio Oriente y su descuido por el ‘patio trasero’ fue haciendo que el chavismo se radicalizase y se extendiese, y que hoy la gran mayoría de los gobiernos latinoamericanos que fuesen electos durante su período se reclamen de cierta forma de izquierda.
En la cumbre de la APEC él no aparecerá como su líder sino como una suerte de perdedor en vías de salida, mientras que quienes se han ido levantando son los otros dos gigantes de la otra ribera del Pacífico. Bush ha logrado algo que China y Rusia no se atrevieron a hacer durante el período de Clinton: ser más desafiantes a EE.UU.
Web: Isaac Bigio














