LONDRES. El Partido Laborista británico y el socialista francés están virando. Hasta hace poco ambas secciones de la internacional socialdemócrata creían que había que estar cerca del centro y adoptar políticas pro liberales y privatizadoras para buscar ganar a las capas medias, evitar ser arrinconados y poner a sus naciones a tono con la globalización.
Sin embargo, en esta semana ambas fuerzas han girado hacia la izquierda. En Francia por poco Martine Aubry derrotó a Ségoléne Royal como líder del Partido Socialista. Ambas damas se mueven en torno a distintos dameros políticos. Aubry quiere que el PS sea un campeón de la jornada laboral de 35 horas semanales y quiere evitar que éste sea desbordado por los trotskistas, uno de cuyos portavoces (Olivier Besancenot) llegó a superarles en las encuestas. Royal quiere inclinarse hacia el centro proponiendo así quitarle base a Sarkozy.
El premier británico Gordon Brown, por su parte, acaba de gravar más impuestos a los más pudientes, dejando de lado a la anterior prédica del ‘nuevo laborismo’ de buscar dar incentivos a quienes quieran enriquecerse.
Con estos giros Brown y Aubry creen que pararán a las derechas recuperando el apoyo de los trabajadores, aunque sus contrincantes querrán aislarlos acusándoles de volver a los viejas fórmulas rojas.
Web: Isaac Bigio














