El modelo alemán Opel Insignia se ha impuesto en la votación al Ford Fiesta por sólo un punto. El tercero ha sido el Volkswagen Golf.
El resto de aspirantes han obtenido las siguientes puntuaciones:
En cuarto lugar con 198 puntos el Citröen C5, el Alfa Romeo MiTo con 148 puntos es quinto; el sexto lugar lo ocupa el Skoda Superb con 144 votos; mientras que el Renault Megane queda en la séptima posición con 121 puntos.
El jurado de este presitgioso galardón, que cuenta con más de cuarenta años de existencia, está compuesto por 59 periodistas pertenecientes a 23 países. El sistema de votación es sencillo, cada miembro del jurado cuenta con 25 puntos (diez como máximo a cada coche), que tiene que distribuir entre cinco coches de los siete finalistas. Los modelos que pasaron a la ronda final, lo hicieron tras una criba de 37 coches.
Los criterios a evaluar han sido: diseño, confort, funcionalidad, seguridad, economía, eficiencia o cuidado del medio ambiente, tecnología, conducción y precio. Para el jurado, el Insignia se ha impuesto a sus rivales porque aporta mayores novedades tecnológicas. Si bien en cuanto a diseño, ninguno rompe la estética actual (a excepción del MiTo), teniendo en cuenta la subjetividad en la calificación de la estética.
Este nombramiento puede ser una balsa de aceite para la delicada situación que atraviesa General Motors, propietaria de la marca Opel. Según los datos del Premio Coche del Año de Europa, el galardón, aparte del prestigio que supone para la compañía que lo recibe, supone un reclamo para las ventas, ya que suelen aumentar en un 10% durante el año en el que ostenta el galardón. Claro que el escenario para el ejercició próximo no es nada alagüeño para el sector de la automoción ni para el consumo en general.
Fuente: Expansión.com














