Tras una profusión desmesurada de homenajes al nuevo prócer de la patria, salvador de la nación y defensor absoluto de la democracia, Juan Camilo Mouriño al cual en un exabrupto final su jefe y protector, el presidente panista Felipe Calderón etiquetó como “práctico, invencible, indestructible y honesto” en una égloga que haría palidecer a la expresada por Jorge Manrique a la muerte de su padre, ésa que nos machacaron a fuerza en literatura española de tercero de secundaria y en la que equipara al bisoño aspirante de político a un nivel similar al del apóstol Santiago matamoros.
Cuando apenas nos reponíamos de estos excesos emocionales desatados por un inusitado y poco comprensible afecto dados los méritos percibidos en Mouriño por el resto de los 103 millones de mexicanos que no formamos parte del círculo cercano panista que rodea al mandatario, nos llevamos la siguiente sorpresa y ésta fue conocer quien sucedería al prócer caído al frente de la Secretará de Gobernación.
A lo largo del fin de semana escuchamos todo género de versiones, que rayaron desde lo lógico a lo ridículo y en las que se apuntaron todo tipo de tiradores, desde el mismísimo Jefe Diego hasta Javier Lozano, Secretario del Trabajo pasando por medio senado incluyendo a Alejandro González Alcocer de Baja California, Felipe González de Aguascalientes y quien ya fuera subsecretario de esa dependencia, hasta el neopanista y ex-priísta Diódoro Carrasco, que despachó en la casona de Covián en épocas de Ernesto Zedillo.
Total que por candidatos el asunto no paró y como diría mi abuela, a Calderón le pasó lo que a las moscas, dio vueltas y vueltas y al final cayó en la peor ca…
Al mejor estilo de Pedro Navajas, la vida nos dio sorpresas y amanecimos con un nuevo titular de Gobernación, el penalista Fernando Gómez Mont, abogado de la Libre de Derecho como Calderón, hijo de uno de los fundadores del PAN y que en su práctica privada llevó los casos de defensa de Carlos y Raúl Salinas de Gortari y de ex-director de Pemex Rogelio Montemayor Seguy, entre otros.
Con la trayectoria política de haber sido hace años diputado federal, llega a la cartera más importante desde el punto de vista de la negociación política y desde luego que no tendrá problemas en llenar los zapatos de Mouriño porque su perfil es idéntico: amiguete de Calderón, Totalmente Palacio, ex-diputado federal plurinominal, de esos por los que nadie realmente vota y representante de la oligarquía económica y la ultraderecha panista.
O sea que es como leer en versión Región 4 El Gatopardo, la inmortal novela del siciliano Giuseppe Tomasi di Lampedusa en que el señor de horca y cuchillo Don Fabrizio Corbera, Príncipe de Salina, se adapta a los nuevos tiempos de la naciente república italiana con la contundente frase ” Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie” con la cual nace esa tendencia de darle a la gente atole con el dedo para preservar el status quo en lo cual el PAN se ha especializado.
Sin quererle mover el tapete al Lic. Gómez Mont antes de que sepa siquiera donde está el baño en su oficina, la curva de aprendizaje de quien debe mover los hilos de la política nacional en un año importante por los retos que enfrentará en país en el 2009, será larga y lenta y quizá no le alcance a su partido el tiempo para evitar en Harakiri electoral que se avecina, habida cuenta de los pésimos resultados electorales obtenidos en los tres últimos procesos, Guerrero, Coahuila e Hidalgo , los cuales lo ponen contra la pared y lo mandan a casa con el rabo entre las patas, masacrado en las urnas por una ciudadanía mejor informada y más harta de promesas rotas.
Al final del día, lo que está en juego también con esta designación es evaluar la salud mental del primer mandatario, urgido de auxilio en esa área que siempre se ha descuidado en nuestro país por creer que visitar a un psicoterapeuta o psiquiatra es sinónimo de estar loco.
Quizá deberían incluir en la plantilla de profesionales que cuida y atiende a Calderón, no sólo el consabido internista o cirujano sino a un experto en la salud emocional que le metiera freno a sus exabruptos y excesos que lo dañan en lo personal y a nosotros en lo colectivo y que evitaran que sus impulsos fuesen atemperados, como ha sido desde siempre su costumbre, mediante conductas adictivas.
Porque México no se merece el perverso juego de las sillas locas en que vamos cayendo. Hoy me duele pensar que por circunstancias que evaden mi comprensión, Calderón dejo pasar el toro del cambio y le sacó la vuelta a rehacer un gabinete irrescatable.
Quizá ésta sea la oportunidad para expresar nuestro sentir en el proceso electoral del 2009 y gritarles ¡ya basta! y pasarles la irremediable factura política que seguramente en el 2012 los sacará de una vez por todas del poder.
Pero ¡ojo! no vayamos en nuestra desesperación a intentar un remedio peor que la enfermedad…
PARA LA REFLEXIÓN: Mantenga en mente este nombre, Miguel Palacio, ciudadano argentino, maestro de ping-pong de damas de sociedad mexiquenses y que murió de un balazo en la cabeza en un misterioso asalto en el 2003 en Toluca.
Pronto habrá de saber si guarda o no relación con Maude Versini y Arturo Montiel.
¿Comentarios? www.florberenguer.com.mx
















November 12, 2008 a las 11:03 pm
Hola Flor, una duda, ¿no fue este señor Gomez Mont uno de los impulsores de las reformas penales en donde volvieron delitos no graves a los de “cuello blanco” con el argumento de que era injusto meter a la cárcel a un banquero ladrón junto a un raterillo muerto de hambre, un violador o un secuestrado, y que después que acabo su periodo como legislador se dio vuelo sacando provecho de esas reformas defendieno ex banqueros y casabolseros ladrones?.
Saludos