
- Incredulidad General
- Preocupación Familiar
No se pueden medir exactamente los niveles de sospecha sobre dos acontecimientos similares: la caída del helicóptero que transportaba al secretario de Seguridad Nacional el 20 de septiembre de 2005 y el colapso del Learjet en el que viajaban el secretario de Gobernación y quien había sido máximo responsable del combate contra las drogas, el pasado martes 4 de noviembre. Tanto entonces como ahora las dudas son más que razonables y plantean la posibilidad de que el gobierno haya sido rebasado o prefiera ocultar los hechos para no abundar en explicaciones aun cuando se insista en el imperativo de la confidencialidad evitándose así enturbiar las indagatorias.
Desde luego, debemos decirlo, de no haberse actuado con la negligencia sostenida a lo largo de las pesquisas con relación a las muertes de Ramón Martín Huerta, uno de los más cercanos colaboradores y amigos del entonces mandatario Vicente Fox, y de sus acompañantes, la posibilidad de una reincidencia criminal, partiendo de la versión sobre un presunto sabotaje, habría sido menor. Que no quepa la menor duda. Máxime si tomamos en cuenta la larga y penosa tradición sobre “accidentes” con los cuales se silencia a líderes de opinión y políticos, sobre todo disidentes de todos los niveles, esto es a las voces incómodas, poniéndose con ello el punto final a no pocos debates controvertidos en nuestro país.
Seamos más claros: de no haber hilos conductores que exhibieran la perversidad de quienes han armado las sinuosas escenografías, tendríamos menos motivos para instalarnos en el escepticismo ante las versiones oficiales, las más de las veces torpes y precipitadas, rebosantes además de imprecisiones, confusiones y truculencias. Sólo que los caminos sinuosos de México y su gobierno se desvían, no pocas veces, como consecuencia de crímenes, vendettas y, sobre todo, ejecuciones disfrazadas de meros incidentes. Por tierra, mar y aire.
Una muestra: el 4 de junio de 1969 un avión de Mexicana impactó sobre la sierra circundante al aeropuerto de Monterrey en el que viajaban Carlos Alberto Madrazo Becerra, su esposa y el célebre tenista Rafael “El Pelón” Osuna, además de un centenar de pasajeros. Madrazo se había desprendido del PRI y amenazaba con fundar un nuevo partido rescatando las raíces revolucionarias extraviadas, algo que en esa época se consideraba políticamente incorrecto por cuanto desafiaba la voluntad omnímoda del presidente de la República. Y de este hecho, además evidente, se desprendieron infinidad de interrogantes que, al escarbarse en las circunstancias del desastre aéreo, plantearon la posibilidad de un golpe brutal desde el poder. Esta versión, además, es mantenida por la familia Madrazo, en especial por el hijo de Don Carlos, Roberto, quien fuera derrotado en 2006 en la desaseada lid presidencial. Hasta hoy, casi cuarenta años después de la tragedia, los hechos no han sido aclarados al igual que un gran número de casos perdidos en la ignominia de la amnesia colectiva.
Al olvido, sin duda, apuestan los ejecutores. Por ello igualmente se llegó a la insólita decisión de encapsular, por doce años, las averiguaciones en torno al colapso del helicóptero oficial que se desplomó en 2005 bajo la única explicación de haber entrado a un peligroso banco de niebla sobre las montañas en la ruta entre el Distrito Federal y Almoloya de Juárez. La mera clasificación de expediente como “información reservada”, obviamente, exhibe que es insostenible la versión de un mero accidente por cuanto no es posible demostrarlo con toda la parafernalia del Estado. Y, por ende, la posibilidad de una conjura orquestada es de mayor calado a pesar de los empeños por demostrar lo contrario por parte de una oficialidad acotada y sinuosa.
Para infortunio nuestro, estamos de nuevo sobre la misma senda. Fíjense nada más: el miércoles último, poco más de doce horas después de la caída del avión del gobierno federal sobre una zona densamente poblada de la capital de la República, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez Kuenzler –quien fuera durante el gobierno de Ernesto Zedillo el responsable de preparar la reforma energética que apenas aterrizó hace unos días tras diez años de permanecer estática-, dedicó veinte minutos, en una comparecencia matutina con la intención de atajar sospechas, a explicar que no hubo indicios de desperfectos o fallas manifiestas en el jet colapsado –esto es subrayando y avalando que no se dieron secuelas que consolidaran la tesis de un desgraciado e infortunado hecho accidental fortuito-, para después concluir exactamente lo contrario: “hasta el momento”, especificó, no hay evidencia alguna de que pudiera tratarse de algo distinto a un accidente. Si no hay elementos para asegurar que un problema aeronáutico causó la tragedia, ¿entonces debemos suponer que todo ha sido un mero espejismo para no ser correosos y señalar la posibilidad de un atentado criminal?
Para colmo, aparece en escena el titular de Hacienda, Agustín Carstens, cuyas habilidades como economista no tienen porqué coincidir con las tareas propias de un criminalista avezado, dándose a la tarea de explicar que los indicadores económicos están bien, sin que nadie le preguntara al respecto cabe agregar, esto es de motu proprio, y no tendrían que verse afectados por la muerte del personaje más cercano al titular del Ejecutivo, su amigo entrañable además, y la del elemento clave en la lucha contra el narcotráfico a través de dos décadas. El solo hecho de que el funcionario hablase para “no alarmar” produce, automáticamente, el efecto contrario. Ninguna necesidad, insisto, había al respecto si fuese clara la hipótesis de un mero accidente. Si no es así, ¿por qué entonces Téllez resalta que no hay elemento alguno para suponer algo distinto? Porque, es obvio, si las causas del suceso no fueron accidentales, entendidas éstas por desperfectos de un avión con apenas diez años de servicio –nueva en términos aeronáuticos- o por impericia de la tripulación lo que ni siquiera se ha insinuado, entonces estamos en presencia de un hecho criminal por más que intenten suavizar los términos los tortuosos ocupantes de la cúpula del poder.
Debate
Por cierto, parece haberse obviado un hecho relevante: la declaración de los controladores aéreos de San Luis Potosí, desde donde se originó el vuelo fatal, en el sentido de que los pilotos les comunicaron por radio que habían detectado una falla. Pero si, a pesar de este aviso, decidieron no retornar fue porque no había lugar a alarma sea en razón a que una nueva verificación les dio esta seguridad o por considerar que no estaban en riesgo, de modo alguno, el jet en cuestión ni, por supuesto, sus ocupantes. Pese a ello, este es un elemento de la mayor importancia para iniciar las averiguaciones. Y extraña, insisto, que se haya convertido en marginal.
En la misma línea no se dio la menor comunicación a través de aparatos celulares –en caso de emergencia o de colapso inminente los pasajeros habrían recurrido a ellos con la angustia de lo inevitable-, y los pilotos, subrayo, en ningún momento de acuerdo a las grabaciones difundidas, informaron sobre fallos del aparato. Nada. Sólo se dejaron de escuchar las voces de los mismos y la torre de control del aeropuerto capitalino no obtuvo respuestas a sus requerimientos. Durante la precipitación a tierra, perdidos los controles, como ha ocurrido en ocasiones similares, el capitán pudo haber indicado las causas del problema y no mantenerse en silencio como si, en una fracción de segundo, hubieran quedado impedidos para ello. Este punto es, desde luego, el más revelador.
Obvio es decir que el “primer mandatario”, muy afectado por la noticia, debió hacerse estos mismos planteamientos cuanto tuvo conocimiento de los informes respectivos. De otra manera, sin duda, habría privilegiado el término “accidente”, como tantas otras veces, buscando con ello evitar la escalada escandalosa. Y no lo hizo aun cuando algunos pretendan alegar torpeza para explicarlo. Tal es, sin duda, otro motivo para concluir que no se está comunicando al público cuanto, en verdad, se sabe.
Finalmente, no pocos testimonios, incluso alguna fotografía presentada por televisión, coinciden en subrayar que el aparato estaba envuelto en llamas antes de estrellarse en tierra. Ello explicaría, claro, la ausencia de intercomunicación entre los pilotos y la torre de control y también entre los pasajeros y sus familiares o colaboradores. Al mismo tiempo podríamos concluir que, si ninguna de las personas a bordo reaccionó ello no podría deberse a un mero fallo mecánico que, por lo general, implica una descomposición gradual.
El Reto
Cuando expresamos la voz “atentado” no necesariamente nos referimos a una bomba o a un misil disparado desde tierra. De hecho, tal posibilidad está descartada en cuanto a que la base del fuselaje del Learjet colapsado no presenta signo alguno de haber sufrido una explosión. Está entero aun cuando fue presa del fuego y, al parecer, no sólo al colisionar. Por cierto, la aeronave llevaba gasolina para mantener su autonomía de vuelo por tres horas más, almacenaje innecesario, ni siquiera como medida precautoria, para un vuelo de menos de una hora entre San Luis y la ciudad de México.
Finalmente, transfiero parte del mensaje electrónico que recibí hace unos momentos, signado por quien alega ser ingeniero en aeronáutica. Lo transcribo tal cual:
–“Esto pudo hacerse desde San Luis Potosí, mediante la instalación de algún pequeño dispositivo, o un virus en la computadora que podría haber desactivado la radio y cortado el flujo de combustible”.
Suena posible. Por eso, precisamente, lo expongo con las reservas del caso y, a sabiendas, de la sofisticación electrónica a la que hemos llegado si bien el acceso a esta tecnología de punta es exclusiva de quienes cuentan con un enorme poder adquisitivo, digamos como los grandes “capos” convertidos en los brazos ejecutores de las tareas sucias.
Al paso de las horas, como ocurrió en septiembre de 2005, las huellas del sabotaje se ahondan y los peritos gubernamentales se pierden en la espesura. Abundaremos, claro.
La Anécdota
Los Mouriño conformaban uno de los clanes familiares con mayor peso en Vigo, la gallega ciudad que casi colinda con Portugal hacia el sur. Originarios de Avión –un referente especialmente significativo-, optaron por comprar al club Celta que, ya en sus manos, descendió a la segunda división del fútbol español.
Por cierto, los diarios de la región dan cuenta de la permanente presencia de algunos personajes de la política mexicana en Vigo, entre ellos, nada menos, el ex candidato presidencial priísta Francisco Labastida Ochoa quien habría limpiado sus heridas de campaña, en 2000, al calor de los Mouriño. Y también se habla de que Juan Camilo pasó algunos días de este agosto en la residencia paterna preocupado por los agobios financieros del clan, sobre todo en cuanto a las pérdidas derivadas del sostenimiento del club deportivo.
Por si fuera poco, en Vigo se decretó un día de luto por la muerte del “segundo” hombre más fuerte de México. Él, sin duda, era el gran puente entre México y España, dado que nació en Madrid y optó por la ciudadanía mexicana a los dieciocho años. Un dato relevante si nos concentramos en las tremendas pujas soterradas entre los financieros estadounidenses y los de la Unión Europea que convergieron a la crisis global del presente. Otra línea para abrir boca.
WEB: www.rafaelloretdemola.com
Foto: El Universal















November 9, 2008 a las 4:02 pm
UNA DE LAS HIPOTESIS APUNTA A QUE EL PILOTO NO GUARDO DISTANCIA NI VELOCIDAD REQUERIDA ANTE OTRA AERONAVE QUE IBA EN FRENTE DE EL, POR LO QUE EL LEARJET ENTRO EN LA ESTELA DE TURBULENCIA PERDIENDO EL CONTROL DE UNA MANERA INMEDIATA Y PRESIPITANDOSE ASI A TIERRA.
-ACASO EL PILOTO NO CONTABA CON EL SUFICIENTE CONOCIMIENTO EN LA MEDICION DE DISTANCIAS Y VELOCIDADES DE MANIOBRA CON RESPECTO A OTRAS AERONAVES?
-SI NO HAY EVIDENCIAS DE UN ATENTADO A LA AERONAVE, ESTARIA AMENAZADO EL PILOTO O LA FAMILIA DEL MISMO PARA CON ESTO VERSE OBLIGADO A LLEVAR A CABO ESTA MANIOBRA Y ASI LLEGAR A LA CONCLUSION (muere secretario de gobernacion en accidente aereo)?
-CURIOSAMENTE EL ACCIDENTE OCURRE EN UN DIA EN DONDE NO TENDRIA LA RELEVANCIA ADECUADA POR SER LAS ELECCIONES EN ESTADOS UNIDOS?
-HABRIA ALGUNA RELACION CON LAS NOTICIAS DE HACE UNOS DIAS EN DONDE SE PEDIA AL GOBIERNO ESPAÑOL EL MOSTRAR ALGUN EXPEDIENTE EN DONDE SUPUESTAMENTE SE SEÑALABA UNA RELACION DEL PADRE DEL SECRETARIO DE GOBERNACION CON LA MAFIA ESPAÑOLA?
HABRA MAS INTERROGANTES?
DESDE LUEGO QUE SI.
CONOCEREMOS LA VERDAD ABSOLUTA?
DESDE LUEGO QUE NO.
LA MAFIA MEXICANA, LA MAFIA ESPAÑOLA, LOS CONTRARIOS DE GOBIERNO O UN SIMPLE ERROR HUMANO….?
November 14, 2008 a las 12:16 am
todos sabemos la verdad aunque el gobierno no lo reconocerá: los mataron.