El desprendimiento de la ladera de un monte sobre una treintena de viviendas de un barrio pobre de El Cairo ha causado hoy la muerte de al menos una veintena de personas y heridas a otras 28.
Para intentar retirar la enormes rocas desprendidas, algunas de las cuales doblan en tamaño las viviendas que han sepultado, las autoridades locales han pedido grúas a una constructora.
Seis horas después de la catástrofe aún no habían llegado, y cuando lo hagan tendrán que cruzar la vía del tren y atravesar la estrecha, sucia y polvorienta calle sin asfaltar, donde en desesperados corros de llantos los vecinos intentan consolar el dolor de los han perdido a los suyos.














