Intereses por las nubes

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  • Ojo: vigile el CAT
  • Disparidades monetarias

La política monetaria es una piedra angular para el manejo de la economía junto con otra igualmente imprescindible como es la política fiscal.

Ambas forman un engranaje para dotarle de dinamismo (o restárselo) a la actividad económica y aunque la política monetaria comprende en su expresión a distintas variables, la de la tasa de interés, es una a la que los agentes participantes de la actividad económica ponen especial énfasis dado que impacta a la derrama crediticia.

El crédito y el financiamiento bancario son el bálsamo para que las empresas y familias, como tomadores de apalancamiento en distintos grados de magnitud, lleven a cabo decisiones que tienen que ver con la expansión de su empresa; la compra de un automóvil a plazos; realizar la ilusión de adquirir un patrimonio o simplemente contar con un medio eficaz como la tarjeta de crédito para diferir pagos por compras de bienes y de servicios.

Por esa razón ponemos especial atención cuando el Banco de México anuncia un descenso o ascenso de las tasas de interés de referencia en el mercado, muy en línea con el comportamiento de la inflación y de la expectativa de precios en los próximos meses.

Como el dato de la inflación en México anda acelerado y cada vez más alejado de la meta del 3% anual, el instituto central encabezado por Guillermo Ortiz Martínez, tomó la decisión de incrementar en 25 puntos base el nivel de la tasa de fondeo en México para ubicarla en un 7.75 por ciento.

La señal es a todas luces restrictiva de la política monetaria y busca aminorar en los próximos meses el impacto de los precios en la inflación a través de encarecer el consumo a crédito, desincentivarlo, para que, al reducirse las compras, los precios enfrenten una menor presión. Otra idea esperada es estimular el nivel de ahorro y premiar la inversión.

Lo cierto es que cuando encarecen las tasas de interés la vida económica es más difícil para todos los agentes participantes y si los empresarios con apalancamientos mayores lo llevan mal, las familias y las personas lo pasan fatal porque sus ingresos nominales se mantienen constantes en el tiempo y sus ingresos reales van deteriorándose en la medida en que la inflación aumenta.

Desde el año pasado, un sondeo realizado por Hewitt Associates acerca de los salarios y la inflación en los países de América Latina, evaluó como probable que de darse en México un ajuste a la alza en el nivel de los salarios sería máximo un 4.8%, aunque dejaba muy en claro que en el país no se aplican uniformidades y que el consenso en materia de incremento salarial es muy dispar por lo que, de ofrecerse en 2008, sucedería en contadas empresas.

Para 2008, el nivel de los mínimos, que ajusta la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos subió un 3.99% en promedio al pasar en México en las zonas geográficas de: Zona A 50.57 pesos a 52.59 pesos. Zona B 49 pesos a 50.96 pesos. Zona C 47.60 pesos a 49.50 pesos.

En todos los casos, para el trabajador, la inflación con carrera hacia el 5% anual ha deteriorado el ligero ajuste nominal de los salarios de los trabajadores, además de que en la iniciativa privada tampoco sucedió una revisión salarial por encima del 5 por ciento.

Por ende, sucede una trampa en doble vía para el ingreso real del trabajador constatado en una pérdida del poder adquisitivo: por un lado, sufre un deterioro por el nivel de precios y por otro, tiene que pagar más cara la deuda o deudas contraídas.

Eso hace que las familias y las personas deban apretarse el cinturón, dejen de comprar algunos bienes, adquieran menos servicios, tengan que optar por lo más inmediato e imprescindible. Incluso hay quienes dejan de pagar sus deudas con el detrimento de caer en un laberinto sin salida por la morosidad.

A COLACIÓN

En México, la política monetaria que mantiene una sana independencia de las decisiones del Gobierno Federal, en los últimos meses ha subido el costo del crédito y desde luego que no se compensa el pago de los ahorros porque hay una disparidad tremenda en el país entre las tasas activas y las tasas pasivas.

Las tasas pasivas, que son las que recibe el público por el pago de sus ahorros, rondan en el mercado bancario entre un 2% a un máximo de un 4% aunque en fondos de inversión pueden encontrarse mayores tasas y mayores premios por supuesto en una relación directa con el incremento del nivel de riesgo de los fondos de inversión. A mayor riesgo, mayor ganancia.

Mientras tanto, las tasas de interés activas, que son las que cobran bancos y empresas que otorgan créditos y financiamiento a sus clientes, son altísimas. El CAT es parte de la sintomatología.

El Costo Anual Total (CAT) es una medida estandarizada del costo de financiamiento expresado en términos porcentuales anuales que, para fines informativos y de comparación, incorpora la totalidad de los costos y gastos inherentes a los créditos que otorgan las instituciones.

Por créditos hipotecarios, el CAT (costos por tasa de interés, comisiones, bonificaciones, seguros obligatorios y gastos por otros servicios financieros) tiene un promedio del 14.58% en el sistema bancario, con una tasa de interés con una media del 12.49 por ciento.

No obstante, que el mercado hipotecario en México ha visto descender costos e intereses de referencia para hacerlo más competitivo (en comparación con los noventa), en el sistema financiero el mercado más complejo y menos competitivo es el de las tarjetas de crédito.

En la actualidad obtener una tarjeta de crédito consiste en un trámite sencillo, por eso nuevamente hay personas con más de 3 o 4 tarjetas. Sin embargo, esa simplicidad puede representar la puerta hacia el infierno siempre y cuando la administración por la deuda en la tarjeta de crédito se tome sin responsabilidad y con desorden.

El mercado de las tarjetas de crédito es el más caro de todos los financiamientos al consumo. El CAT oscila entre el 40% y el 50% al que hay que sumarle tasas de interés superiores al 15% y cargos por morosidad del 70 por ciento.

Una tarjeta de crédito con una línea por 10 mil pesos implica un adeudo por 15 mil pesos que si va saldándose con pagar únicamente el mínimo por 240 pesos, implica la imposibilidad de manejar en el mediano plazo el control por el adeudo, porque cada vez tendría que pagarse más por el mínimo ante las consecuencias de los intereses, no se amortizaría a capital y seguiría añadiéndose más deuda al principal. El resultado final puede ser desastroso.

De estos casos hay muchos, de personas con 4 mil a 4 mil 500 pesos de ingresos mensuales con una tarjeta de crédito por 10 mil pesos hasta el tope. Por esa razón cuando suban las tasas, vigile el CAT de su tarjeta antes de firmar.

Esta anotación fue escrita el Wednesday 25 de June, 2008 a las 4:14 pm por Claudia Luna Palencia y está clasificada dentro de: Bancos, Nacional, Por la Espiral, Economía, Noticias.

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