Si buscamos la biografía de Arturo Montiel en el Diccionario Político de Humberto Musacchio, Biblia biográfica de la burocracia mexicana, encontraremos que antes de ser nominado en 1999 a la gubernatura del Estado de México, pertenecía a las ligas menores del PRI, con puestecillos en los años 70 de presidente municipal de Naucalpan y diputado federal en los 80, para perderse luego en los laberintos del poder donde vegetaba políticamente como director de los Talleres Gráficos de la Nación, cuando por alguna de esas inexplicables suertes, alguien lo rescató para competir en una cerrada elección ganada sólo por el ingenio publicitario de Carlos Alazraki, quien se las ingenió para crear un spot en que Montiel ofrecía luchar contra el hampa y meter a la cárcel a las ratas (rateros) de dos patas.
De pésima imagen debido a sus grandes y disparejos dientes que le hacían parecer como un conejo tonto, fue hábilmente sometido a una transformación que incluyó además de la nueva dentadura, restirada facial y tinte para el pelo.
Rejuvenecido, ya como gobernador, Montiel habría de capitalizar esta remozada para cambiar de esposa en medio de lo que constituyó el primer gran escándalo de su controvertida administración.
Montiel, nacido en 1943, se casó en 1970 con Paula Yáñez, oriunda de Aguascalientes, quien había sido Señorita San Marcos.
Allí comenzó Arturo a mostrar esa debilidad fatal por las mujeres guapas.
Cuando Paula, por los años y la maternidad dejó de parecer una reina de belleza, entró providencialmente en escena una reporterita de medio pelo de origen francés llamada Maude Versini, quien había venido a México a escribir un artículo de corte turístico que incluía una entrevista a Montiel.
La hermosa y escultural morena impactó al gobernador mexiquense quien le mandó como primer regalo una caja de frutas. El romance inició empujado por la ambiciosa pero hipócrita reporterita quien incluso entró a la casa oficia a tener relaciones sexuales con Montiel cuando aún no se divorciaba de Paula Yáñez, quien dicho sea de paso, estaba hasta el gorro de Montiel.
La sangre llegó al río y la pareja se separó tras haberse modificado artificiosamente la ley mexiquense que obligaba a las parejas divorciadas a esperar al menos 300 días antes de contraer nupcias de nuevo.
Al igual que lo hizo Francisco Labastida cuando asumió la gubernatura de Sinaloa, Montiel operó a su favor para encumbrar a una nueva y espectacular primera dama mexiquense, tras pagar una súper jugosa pensión en dólares más una enorme residencia a Paula Yáñez con lo que compró su silencio.
Montiel comenzó a vivir un sueño de hadas donde todo parecía ir bien. Su estrella política brillaba, su nombre comenzaba a sonar para “la grande” y Maude, el nuevo trofeo sexual de Arturito anunció que estaba embarazada, así el gobernador mexiquense volvería a ser padre a los 60 años.
¿Qué podría salir mal? Al parecer nada, pero así es la vida de impredecible y comenzaron los rumores de infidelidades, pleitos y rumores de divorcio.
Cuando nació el primer hijo de la dupla Montiel-Versini, momentáneamente se acallaron los rumores sólo para resurgir poco después.
Los escuche por primera vez por medio de un muy resentido empresario y político mexiquense de origen libanés, con pretensiones intelectuales quien habiendo fungido como agregado de cultura de la embajada de México en España con los embajadores de origen mexiquense, ambos ex gobernadores, Alfredo Baranda e Ignacio Pichardo Pagaza, quien sintió que el PRI lo había traicionado al no nominarlo para la presidencia municipal de su natal Toluca, su eterno y frustrado sueño.
Un día este personaje me llamó para contarme, a modo de chisme, que Maude Versini estaba embarazada de nuevo, esta vez de gemelos, pero que no eran de Montiel y que el posible sospechoso, el maestro de ping-pong de la primera dama mexiquense, había sido encontrado misteriosamente muerto de un balazo en la sien en pleno centro de Toluca.
Mi primera impresión fue de burla y honestamente pensé que era una estrategia muy sucia para vengarse de Montiel, por lo que de entrada desestime el chisme pero poco a poco comencé a escuchar más versiones de la misma historia que incluyó la rápida huida de Maude a París y la subsecuente persecución del gobernador mexiquense para traerla de regreso, no sin antes regalarle un fastuoso departamento en uno de los barrios más caros y exclusivos de la Ciudad Luz.
Con Montiel ya nominado a la candidatura presidencial por el PRI, los pingos se escaparon del infierno y un buen día la portada del diario mexicano Reforma se engalanó en primera plana con el cuerpo desnudo de Maude Versini flotando sensualmente en la piscina de una impresionante mansión de Acapulco, bajo la orgullosa mirada de Arturo Montiel.
Tras la revelación que ésta era sólo una de las tantas residencias compradas en México y el extranjero durante su mandato como gobernador y la implicación de prestanombres entre los que se encuentran colaboradores cercanos al actual gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, sobrino por cierto de Montiel y al que personalmente eligió como su delfín, la posibilidad de contender por la presidencia de la república en el 2006 se esfumó para Arturo al igual que su matrimonio ya que la ambiciosa francesa, al ver descubierto su juego, abandonó México con los tres niños, no se si realmente hijos del político o no, y lo demando en cortes francesas para quedarse no sólo con la custodia de los mismos sino con la mitad de lo que arduamente Montiel acumuló y que excede los 300 millones de pesos, en un milagro que excede con mucho al de la multiplicación de los peces y los panes, dado que como gobernador, si no hubiese gastado un solo centavo, difícilmente habría acumulado de su sueldo un millón de dólares.
En una complicidad asquerosa, su sobrino y sucesor, Enrique Peña Nieto, selló los archivos que contienen sus declaraciones patrimoniales e hizo imposible la investigación de este enriquecimiento ilícito.
El cambio de fortuna de Montiel lo hizo pasar de posible presidente de la república y feliz marido de una guapa y joven mujer con una nueva familia, a un apestado social y político, con la humillación pública de un escandaloso divorcio donde pagó todas las que hizo.
Ahora Arturo, el millonario seductor, vuelve a las andadas y contrae matrimonio por tercera vez, significativamente el mero Día de la Madre, con la que fuera durante su gestión la directora de radio y tv mexiquense, la ex periodista de Televisa Norma Meraz, íntima amiga de Lolita Ayala y que funge actualmente como la representante del gobierno de Durango en la Ciudad de México.
La ceremonia, efectuada en petit comité de sólo 50 invitados, tuvo lugar en el elegante fraccionamiento y club de golf mexiquense Los Encinos, donde los vecinos se han negado sistemáticamente a permitir que Montiel forme parte de los socios activos del mismo y en donde es, literalmente, un apestado.
Así, continúa la saga de este polifacético personaje que no cesa de sorprendernos por su falta de seso y su exceso de hormona al que durante años el periodista Germán Dehesa ha retado en su columna del diario Reforma a que de la cara y explique la manera como pasó de ser un pobre diablo endeudado a un ostentoso millonario, todo gracias a encabezar seis años el gobierno del Estado de México, al que mal gobernó y llenó de oprobio con sus andanzas de seductor.
















May 13, 2008 a las 10:57 pm
Se me hace muy raro que se casó con la señora Norma Meraz porque hace poco se le vió con una jovencita en la ciudad de Puebla de muy buena familia y yo sé quien es!!! en un privado en el restaurant de el hotel La Purificadora de la ciudad Puebla con un grupo grande de amigos muy contentos y muy atentos con ella. Que lástima que ésta clase de niñas tan bonitas y buenas se relacionen con ésta clase de personas.
May 15, 2008 a las 9:21 am
Gracias por el artículo Flor! Esperemos que algún día a este ratero se le juzgue.