Joven, más moderno y más afable: el nuevo presidente de Rusia, Dimitri Medvedev, quien tomar posesión este miércoles en una imponente ceremonia en el Kremlim, rompe con el estilo de su predecesor, aunque es producto del entorno de Vladimir Putin y su cercano colaborador desde hace tiempo.
Con 42 años, se encuentra propulsado al frente del país más extenso del mundo por la sola voluntad de su mentor, Vladimir Putin, 13 años mayor que él, y quien será su primer ministro, formando un equipo inédito en la historia de Rusia. De reputación liberal, Medvedev, que no pertenece a la escuela del KGB, a diferencia de su padrino político, intenta afirmar su propia personalidad tras copiar los gestos de Putin.
Descrito como un “tecnócrata” pragmático, su perfil sigue siendo una incógnita, así como su verdadero punto de vista sobre la democracia o la política exterior.
El nuevo presidente afirmó tras tomar posesión que la prioridad de su mandato será continuar con el “desarrollo de las libertades cívicas y económicas”. Y dijo que para ello contará con “el apoyo” de Putin, a quien nombrará primer ministro. Poco antes, Putin, sostuvo que Rusia “avanzó” durante sus ocho años de presidencia y deseó “buena suerte” a su sucesor.
“Es muy inteligente. Forma parte de otra generación”, decía de él en diciembre la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, recordando que Medvedev dirigió Gazprom, el gigante gasístico ruso, percibido como un arma política del Kremlin.
Pero, una vez en sus funciones de presidente, ¿será un simple ejecutor de las órdenes de Putin o un político independiente con su propia visión? Hasta el momento, Medvedev ha cultivado la imagen de un hombre normal y moderno: navega en internet, se presenta en pantalones vaqueros en encuentros informales y hace gala de una vida sana con sus largos baños de piscina cotidianos. Pero tampoco esconde un cierto tradicionalismo cuando se trata de su mujer, Svetlana. Como “hombre normal”, le pidió “que se quedara en casa” tras el nacimiento de su primer hijo, según confió en una entrevista.
Últimamente, el diario popular Komsomolskaia Pravda publicó fotos de él saliendo del cine con su mujer, en un partido de fútbol con su hijo Ilia, de 12 años, o pescando en Siberia. Un estilo muy distinto al de Putin, decididamente viril, tumbando a sus adversarios en una sesión de judo o posando con el torso desnudo en una partida de pesca.
Hijo de profesores nacido el 14 de septiembre de 1965 en Leningrado, hoy San Petersburgo, Medvedev creció en un barrio popular de la antigua capital imperial rusa. Tras ser por poco tiempo profesor en la Facultad de Derecho de San Petersburgo, este jurista discreto y eficaz trabajó cinco años (1990-1995) en el “Comité de relaciones exteriores” del ayuntamiento de esa ciudad, entonces dirigido por Putin.
En 1999, Medvedev se trasladó a Moscú, donde Putin lo hizo director de campaña para las elecciones presidenciales de marzo de 2000. Rápidamente tomó el mando de la administración presidencial, así como del consejo de administración de Gazprom, subiendo los escalones del poder con la mayor discreción.
En sus diferentes funciones, asistió a la toma de control de los medios de comunicación y al sofoco de la oposición, sin que esté claro su papel en todo ello. En noviembre de 2005, Putin lo nombró primer viceprimer ministro a cargo de proyectos nacionales en temas sanitarios, educativos y de vivienda. Los rumores sobre su probable elección como sucesor de Putin se vieron confirmados el 10 de diciembre de 2007, cuando su mentor le dio todo su apoyo de cara a las presidenciales.
Vía: Prensa Libre



















