Amenaza Cronológica

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  • Negligencia Oficial
  • Huellas de Mineros

Lo esotérico forma parte también de la idiosincrasia nacional. Acaso por deformación histórica, lo intangible y los misterios del espíritu inmortal, a través de los cuales se sostiene la fe del pueblo tan arraigada en México, enseñorean nuestro ámbito y en ocasiones lo explican. De esta premisa surge el referente sobre el sino histórico del país con ciclos centenarios: 1810, la Guerra de Independencia; 1910, el inicio de la Revolución –éste podría situarse en Puebla con la epopeya de los hermanos Serdán o incluso en Valladolid, Yucatán, en donde conmemoran la “primera chispa” de aquel movimiento armado-; y, finalmente, 2010… con toda la carga explosiva acumulada de los años recientes.

Fatalidad o destino, lo que no puede negarse es la dinámica de las insurrecciones por distintas regiones del país aun cuando el único referente hacia fuera siga siendo el EZLN con los pasamontañas de “Marcos” convertidos en cotizados souvenirs revolucionarios al lado de los iconos del Ché. El efecto mediático de la única guerrilla “pacifista” de la historia, capaz de hacerse resguardar y cuidar por el ejército al que le declaró la guerra y combatió, abriendo el fuego, durante once días de 1994, mantiene la leyenda del neozapatismo y atrae a los viajeros ávidos de integrarse a las ofertas del “turismo revolucionario” como parte del obligado desfogue contra el estado de cosas pero sin renunciar a éste, naturalmente. Por supuesto, los “rebeldes” se dejan querer, aprendido el libreto y hasta el tono, como si de una declamación se tratara, para sobrecoger a contertulios y simpatizantes con pautas y frases que ya conforman una redituable cauda de lugares comunes. Aparte, el sarcasmo de los comunicados y las convocatorias frecuentes a celebrar actos en la selva convertida en auditorio.

De lo que se habla poco es de los registros de la Secretaría de la Defensa y de la Procuraduría General, en donde concentran los perfiles de los personajes resguardados por antifaces y mascadas. Cada grupo intenta ser original por el color de las prendas y cubrebocas con las que se fotografían en demostración permanente de histrionismo perfectamente calculado. El trasfondo, sin embargo, es casi desconocido salvo por los referentes inagotables hacia la emancipación popular y las descalificaciones al superior gobierno, las oposiciones y cuanto se mueva entre una sociedad acorralada y saqueada.

Ya hemos dicho que se estima, cuando menos, la actividad de unas cien bandas de supuestos insurrectos, con capacidad operativa para delinquir, a lo largo de la geografía nacional. Y esto revela, claro, la posibilidad de que entre todas existan vasos comunicantes y operadores comunes. Los móviles son tantos y las evidencias también. Una de ellas exalta la coincidencia entre las posiciones de los sublevados con las rutas y guaridas del narcotráfico como si de un gran canal se tratara muy a pesar de retenes militares y judiciales colocados en las carreteras por donde, naturalmente, los mafiosos no pasan. Las complicidades cada vez son menos discretas.

La inmigración de extremistas es otro de los factores que debieran encender las alertas no sólo de los funcionarios encargados de la seguridad nacional sino también las de los adormecidos legisladores que debieran hacer valer el papel de contrapeso del poder Legislativo siquiera para evitar las dobleces de la simulación, esto es cuando se extienden los controles sobre la ciudadanía y se deja la ruta despejada para los traficantes y delincuentes de altos vuelos. El gobierno debió reconocer, con evidente tardanza, la presencia de una célula del grupo criminal ETA vasco –de ninguna manera puede considerarse al mismo como una expresión de la lucha social y vindicatoria cuando desprecian los cauces de la democracia y se fundamentan en los asesinatos a mansalva para presionar-, entre la sociedad mexicana. Se sabía, de tiempo atrás, que los empresarios de origen vasco afincados en territorio nacional eran extorsionados por los terroristas quienes les exigían el proverbial “impuesto revolucionario” a cambio de evitarles las molestias de secuestros y asechanzas. Y nuestras altas autoridades silenciaron cuanto se relacionaba con ello “para no caer en el escándalo”, el pretexto pueril de siempre.

De allí que tome forma el hilo conductor entre los anarquistas del exterior y los sublevados del interior, quienes se dicen redentores mientras atacan por la espalda y sin el menor rubor, sobre nuestro minado país.

Debate

El denominado ERPI, esto es Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente, insiste en que no esperarán hasta el 2010 para iniciar su batalla contra el gobierno opresor. Estiman que ya están en ello aun cuando sus acciones, por el momento, parezcan limitadas y en el nivel de los delitos cotidianos tan extendidos por la geografía patria. Como este grupo, otros asumen sus tareas subversivas gracias a algunas coberturas mediáticas, no tan extensas ni eficaces como las del EZLN pero suficientemente efectivas para mostrarse y lanzar sus denuestos. Internet, por supuesto, ayuda. Este columnista recibe, cada día, un alud de convocatorias incendiarias que, por lo general, me abstengo de abrir.

El ERPI sabe bien que no está solo en la sierra de Guerrero. Cerca, con núcleo en Oaxaca pero con extensiones significativas sobre diez entidades de la República, el llamado Ejército Popular Revolucionario aparece como la célula más desarrollada entre los alzados y con una mejor capacidad operativa. De hecho, en los últimos meses, sus cabecillas han extendido su propia empresa del secuestro, sin agobios de ninguna naturaleza, con grandes beneficios pecuniarios. Dicen saber escoger a sus víctimas, entre los empresarios con fortunas que viven alejados de la capital del país suponiendo que con ello están más seguros, sin prisas para cobrar rescates millonarios en una o varias entregas. Todo ello, desde luego, lo saben los funcionarios de elevado rango que parecen distraídos jugando alguna de las versiones bélicas… de la moderna PlayStation.

Golpean y esconden la mano. No sólo eso: cooptan a los mandos medios que sospechosamente se enriquecen en unos cuantos meses. No hace mucho una patrulla de judiciales me interceptó, sin razón alguna, en la avenida Félix Cuevas de la metrópoli. Sólo, digo, para seguir la rutina de la cacería habitual de ciudadanos en estado de indefensión. Tras identificarse, el genízaro de mayor jerarquía intentó provocarme:

–Tú no eres nadie –me dijo-. Mira: yo tengo un reloj que vale mucho más que tu carrito. Esto es lo que cuenta. Pero como soy generoso, te la perdono.

Ninguna réplica habría servido ante argumentación tan banal y torpe. Y en esto se consume el tiempo de las redadas que, por supuesto, sólo persiguen a los incautos proveedores de “mordidas”. Porque, desde luego, los narcos célebres y los testaferros de altos vuelos sólo caen en operativos superiores.

En otra ocasión, cerca de Ciudad Juárez, en uno de los habituales retenes militares –ya fijos y, por ende, localizables para evadirlos si así lo desean los traficantes de drogas-, un oficial me informó que gracias a la presencia de los soldados se habían interceptado no sé cuantos kilogramos de estupefacientes transportados en las cajuelas:

–No importa que se afecte la libertad de tránsito –señaló-, porque, al fin y al cabo, usted va a seguir su ruta y llegará a su destino. Nada se lo impedirá salvo que sea un delincuente.

De esta manera, a punta de interpretaciones oficiosas, se aplica la ley a través del desierto y mientras, por arriba, en el cielo donde manda “el señor”, oficialmente muerto desde 1997, se extiende por el norte un “pasillo” en el que no hay radares –no los tiene el aeropuerto de la mencionada urbe fronteriza- ni manera de detectar, por tanto, los grandes cargamentos. Dijéramos que, de vez en vez, nos venden alguna noticia alentadora como parte de las cuotas a cubrir para mantener la cortina de las simulaciones.

El Reto

Las señales están a la vista. Quizá tales expliquen la propensión del presidente de la República a cumplimentar, casi con rigor, su agenda militar. La seguridad del Estado no está tan a salvo como refieren los discursos oficiales aun cuando se estime, con razón, que las dimensiones geográficas de la nación no son propicias para una sublevación general. Pero, ¡cuántos daños causan las células de facinerosos intocables!

Se requiere ya de una salida definitiva. Por ejemplo, una definición política hacia la densa conflictiva de Chiapas en la que se ha explorado de más y se ha intentado bien poco desde aquella reunión en la Catedral de San Cristóbal de las Casas en las vísperas del crimen contra Luis Donaldo Colosio. Entonces, “Marcos” y Manuel Camacho Solís, el segundo de los afectados por el magnicidio según él mismo dice, exhibieron el pendón tricolor para señalar coincidencias. Y ya pasaron catorce años. ¿Acaso no han tenido iniciativas, siquiera imaginación, quienes tomaron el relevo en la casa presidencial?

No vaya a ser que, por tanto eludir los problemas, la cronología nos alcance.

La Anécdota

En 1906, los mineros mexicanos de la Oversight, Cananea Consolidated Cooper Minning Co., reclamaron a sus patrones estadounidenses, siempre al amparo de la dictadura porfiriana, un salario mínimo de cinco pesos y el control del agio en las “tiendas de raya”. La respuesta fue brutal: se permitió y financió la invasión del territorio nacional por un destacamento de “Rangers” texanos destinado a reprimir a los trabajadores nativos. Fue acaso el comienzo de la “bola”.

Cien años justos después, en Pasta de Conchos, Coahuila, sesenta y cinco mineros quedaron atrapados en las entrañas de la tierra. Ninguno pudo salir con vida mientras se extendían los justos reclamos de sus familiares por las precarias condiciones de labor a las que los sometió el Grupo México” cuyo accionista principal, Germán Larrea Mota-Velasco es uno de los grandes multimillonarios nacionales y cuenta, hasta hoy, con la protección oficial. Lo mismo bajo la hegemonía del PRI que a la sombra de la derecha continuista. (Confesiones y Penitencias, Océano, 2007).

Un siglo exacto. La cronología, más bien, nos está alcanzando.

Web: www.rafaelloretdemola.com

Foto: El Foro / LA LIGA COMUNISTA

Esta anotación fue escrita el Wednesday 02 de April, 2008 a las 8:00 am por Rafael Loret de Mola y está clasificada dentro de: Desafío, Terrorismo, Nacional, Política, Noticias.

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