Este domingo entró en vigor el acuerdo de “cielos abiertos” entre Estados Unidos y la Unión Europea. Las ventajas de tardarán en llegar a los viajeros, debido a la crisis financiera mundial.
El tratado de “cielos abiertos” entre EEUU y la Unión Europea, que entró en vigor este domingo (30.03.2008), terminará con muchas restricciones que pesaban sobre compañías aéreas a ambos lados del Atlántico, y que les impedían volar de manera más flexible entre uno y otro continente.
A través de esta iniciativa, se permitirá a las empresas despegar o arribar a más destinos tanto en tierras europeas como en estadounidenses.
En contexto
El concepto mismo del acuerdo se fundamenta en la premisa de que será el mercado el que dicte las rutas principales entre EEUU y Europa. Esto promete mejores tarifas y opciones a quienes viajan por la vía aérea.
Pero analistas consideran que las turbulencias en la economía estadounidense y la propia industria de la aviación podrían obstaculizar estos beneficios, por lo menos de manera inmediata.
Por una parte, las aerolíneas padecen los efectos del costo sin precedente en los combustibles, así como de la incertidumbre financiera internacional.
Las empresas deberán planear tanto para la expansión como para la contracción; en consecuencia, podrían hacer pedidos de nuevos aviones y solicitar derechos de aterrizaje incluso si a corto plazo las condiciones no parecen ser las mejores.
Antiguamente, EEUU sostenía acuerdos con cada país europea en materia de tráfico aéreo. Los vuelos debían partir del país origen de la línea aérea; por ejemplo, British Airways sólo podía llegar a EEUU en vuelos que salieran de la Gran Bretaña. Asimismo, sólo American Airlines y United Airlines podían aterrizar en Heathrow.
Ahora, siguiendo con los ejemplos, Northwest, Delta o Continental, líneas estadounidenses, podrán llegar a ese mismo aeropuerto de Londres o a otros dentro de Europa, por primera vez.
Esto también traerá consigo una mayor competencia entre las líneas europeas. La alemana Lufthansa podría concentrar parte de su mercado en Francia, o Air France podría hacer lo propio en Frankfurt.
Pese a la entrada en vigor, en septiembre próximo se llevará a cabo una nueva ronda de negociaciones sobre el acuerdo. Se tratará de abrir el cerrojo de un tema discutido desde hace muchos años: la prohibición para que capital extranjero ocupe más de 25 por ciento de la participación de una línea estadounidense.
Vía: Deutsche Welle















