El Modo Y El Modito

periferico-trafico-310706.jpg Decía mi abuela que cuando alguien toma una decisión arbitraria, no importa tanto el modo sino el “modito”, las razones ocultas para dañarte.

Y eso es precisamente lo que hoy nos preguntamos en el caso de las nuevas propuestas para endurecer el programa Hoy No Circula, medida que de tiempo en tiempo se revisa sólo para favorecer a las armadoras de automóviles empujándonos a comprar autos nuevos y que jamás plantea planes alternos de transporte público para que, diagnosticada la enfermedad, las autoridades nos den el remedio.

Los problemas derivados de una mala planeación hacen de sortear el tránsito en el área connurbada de la Ciudad de México y los 17 municipios mexiquenses que la rodean una verdadera pesadilla.

Esta metrópolis que había crecido moderadamente hasta los 50 con un ritmo aceptable en cuanto a calidad de vida , se disparó a proporciones monstruosas gracias a la sobreoferta de colonias clasemedieras, desde bajas a altas, en la periferia del Estado de México de la cual Ciudad Satélite fue el faro que guió a muchas familias a pensar que no era mala idea irse a vivir “un poquito retirado” con tal de asegurar un techo sobre sus cabezas que de pilón hasta podían aspirar a tener por allá un pedacito de jardín para asar carne y un perro.

Esos sueños fomentados por las hipotecas blandas de la época abrieron las fauces de los fraccionadores ambiciosos que convirtieron los viejos ranchos en rimbombantes zonas habitacionales sin cuidar en aquel entonces el pequeño detalle de cómo iban a entrar y salir de esos cerros convertidos en ciudades dormitorios toda la bola de incautos a quienes ahora les toma tres horas como mínimo regresar a esa casa que se ha vuelto una prisión, por la que pagan como en Naucalpan predial de lujo, agua más cara que en Nueva York y tarifa de electricidad de alto consumidor, aunque se trate de la una familia mínima.

El pedacito de jardín y el mover la cola del perro no compensan la pesadilla en que se convirtió el sueño de poseer tu casa, que hoy totalmente saturada el área mira hacia el Estado de Hidalgo para ampliarse con predecibles consecuencias.

Para hacer más grande la pesadilla, nunca se ha contado con un plan de transporte adecuado que permitiera como en ciudades tipo Houston, dejar el auto en un estacionamiento concentrador de carácter gratuito y a partir de allí tomar un autobús que acerque a los ejecutivos, estudiantes y público en general al centro de la ciudad donde desplazarse en otro medio sea rápido, fácil y económico.

Aquí primero hacemos el problema y luego buscamos la solución. Para ejemplificar quiero decirle que en mi caso el transporte público más cercano está a dos kilómetros y otros vecinos se encuentran enclavados en áreas aún más inaccesibles por lo que a querer o no dependemos del automóvil para sobrevivir.

Las autoridades del Estado de México y el Distrito Federal, sabedoras de este hecho nos han apretado incesantemente las tuercas con medidas que no favorecen al medio ambiente y que sólo están diseñadas para exprimir aún más nuestro presupuesto.

Así las cosas primero nos endilgaron en 1966 como medida “temporal” la tenencia dizque para pagar por los Juegos Olímpicos del 68 que se ha vuelto una contribución injusta sumada a la retahíla de impuestos que se pagan por un auto nuevo y elevan su costo un 50%.

En México el auto nuevo más barato equivale a 80 meses de salario mínimo mientras en Estados Unidos es de sólo 6 meses Con el pretexto del no circula nos cobran cada seis meses otro impuesto ahora ligado al anterior de la tenencia, cosa que es legalmente inadmisible en cualquier país respetuoso de la ley.

Se nos cobra por no circular porque si no tienes la capacidad económica para un auto con menos de 10 años de vida, no importa que tan cuidado o bajo sea su kilometraje tu auto parará al menos un día y con ello se hace la primera gran distinción entre pobres y ricos.

Inicialmente había un engomado 1 para evitar el doble no circula de los días críticos en autos de edad que apenas rebasara los 10 años que hoy se ha eliminado para empujar a la gente a comprar un auto nuevo o al menos seminuevo.

Pero para echarle sal a la herida, Enrique Peña Nieto ha determinado que pierdan los carros el engomado cero al cumplir los 8 años, esto con el único fin de promover las alicaídas ventas de autos nuevos, única razón real atrás del No Circula implementado por Manuel Camacho Solís y Marcelo Ebrard en 1990.

Además se endurecen las medidas de verificación para que los autos que actualmente son engomado 2 y descansan forzosamente un día a la semana para que ya no logren obtener la verificación y esa gente pierda totalmente su medio de transporte o se eche a cuestas la deuda de un auto mejor.

Esta verificación aprieta la turca de tal manera que no importa cuantas modificaciones mecánicas, catalizadores o cuidados des al coche, éste ya no circulará y desde luego aquí no son los ricos los que llorarán.

Empeorando la situación, se pretende que ni siquiera los sábados estas rapaces autoridades nos den algún respiro ya que ahora quieren que por turnos dejemos de circular los sábados independientemente del tipo o modelo del auto y quieren beneficiar con el no pago de tenencia a autos de tecnología híbrida, carísimos en su compra y en la carga eléctrica de su motor ya que contamos con la luz más costosa del mundo.

Muchas preguntas surgen de aquí, si pago una tenencia ¿porqué no circulo? ¿por qué debo pagar una nueva placa o tarjeta de circulación con distinto dibujito cada vez que les falta dinero a las autoridades? ¿dónde está mi derecho al tránsito?

Como si esto no bastara, se ha fomentado la moda de las carreteras de paga como las mexiquenses, las más caras e ineficientes del mundo ejemplo de ellas la de Chamapa-Lechería que es un verdadero atraco en camino real, donde los cobradores bien podrían estar enmascarados ante el bandidaje que representa cobrar esas sumas por un puñado de mal trazados y peor mantenidos kilómetros que son pagados por sus víctimas con tal de evitar el monstruo del tráfico, en un ejercicio que te lleva a escoger entre dos males el menor.

Para seguir con la costumbre de exprimir a los mismos ahora vienen los periféricos de cuota para que circulen los ricos y cómodamente dejen a los fregados tragando humo de chimecos y camiones de carga que no verifican pero circulan como y cuando quieren y no han sido incorporados a un esquema de horario escalonado que desahogaría las vialidades rebasadas, mismas que con criterio de mosca son cerradas a placer por los cancerberos motorizados del tránsito local.

Lo interesante es que quien se encuentra atrás de estas medidas represivas es Mario Molina Pasquel, Premio Nóbel de Química quien emigró a Boston en 1976 y se nacionalizó estadounidense. De hecho el famoso premio está acreditado a nuestros vecinos del norte no a México.

Molina, con espíritu netamente científico sin tomar en cuenta los aspectos sociales ha recomendado que se tomen estas medidas y se exacerben hasta el grado que le describimos porque no vive en nuestro país y siendo hijo de un millonario, jamás se ha tenido que parara a pensar como le va a hacer para reemplazar su carrito viejo.

Aquí las ciencias sociales chocan con las ciencias puras. Tal vez la medida ecológicamente deseable fuese hacer combustible del maíz, excepto que eso representaría dejar a la gente sin comer.

También podríamos decir que la energía nuclear podría ser buena idea hasta que pensamos en el megafiasco de Laguna Verde y también que todos los carros fueran del año e híbridos, si no costaran lo que cuestan y no nos cargaran la mano con mil y una contribuciones relacionadas a ellos, inaceptable en una sociedad donde el transporte público es literalmente una cochinada. De aquí que los científicos que viven en su nube de laboratorio deberían poner los pies en la tierra y determinar que una cosa es lo deseable y otra lo posible.

Ya antes intentaron medidas que no funcionaron como los autos de diesel de los 80 que tenían que salir a las gasolineras de las salidas carreteras a cargar combustible, ya que a diferencia de Europa, aquí escasamente se consigue, o la reconversión a gas de los 90 que funcionó hasta que éste resultó más costoso que la gasolina.

Total, que estamos metidos en una trampa sin salida, porque tan sólo en el Estado de México el 40% de los autos quedarían en engomado 2 y eso representaría en términos de la economía sabatina un fuerte golpe a centros comerciales, de esparcimiento y recreación y dejaría a casi la mitad de los municipios conurbados prisioneros de una medida arbitraria, poco popular y lesiva a nivel económico.

Esta vez, Enrique Peña Nieto ha medido mal los alcances de esta presión adicional que no necesitan sus gobernados, sobre todo cuando viene exactamente atrás de la salida intempestiva del procurador Abel Villicaña quien tenía desde hace un año la cabeza en la picota pero la había librado, supuestamente porque amenazaba con dar a conoce información que resultaría complicada para el bien peinado mandatario mexiquense.

Ahora sí, chismes o no, tronó el cuete y es precisamente el ex procurador Alfonso Navarrete Prida, hoy metido a secretario de Ecología quien asesta el palo a la maltrecha economía de los mexiquenses, quienes ocupa hoy en día el deshonroso primer lugar en criminalidad, desempleo y empleos mal pagados.

Así como lo ha hecho Juan Camilo Mouriño a últimas fechas, Peña Nieto insiste en girar cheques políticos que no tienen fondos y sigue creyendo que su imagen galanezca será el salvavidas de esta nueva metida de pata.

Esta anotación fue escrita el Wednesday 12 de March, 2008 a las 10:52 am por Flor Berenguer y está clasificada dentro de: En Voz Alta, Autos aquí, Nacional, Política.

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