En la primera ronda de las elecciones locales de Francia el Partido Socialista y otras fuerzas a su izquierda bordearon el 47.5% de los votos, mientras que la Unión por un Movimiento Popular (UMP) del presidente Sarkozy obtuvo un 40%. El centro de Bayrou ha quedado reducido y también se ha minimizado la extrema derecha lepenista. Todo indica que en el siguiente domingo la izquierda terminará controlando la mayoría de los municipios, aunque Sarkozy detente el ejecutivo y el legislativo.
El propio Sarkozy aminoró su participación en la contienda electoral debido a su creciente impopularidad. En pocos meses él ha dilapidado un gran capital político. Pese a haber ganado las elecciones presidenciales y las legislativas con una amplia mayoría, él ha sido criticado por mal manejar el declive económico, sofocar al centro y dar una mala imagen a sus relaciones personales.
El resurgimiento de la socialdemocracia gala ocurre a menos de un año del gran ascenso de Sarkozy y pone en jaque al proyecto gubernamental de hacer que París siga la senda que Thatcher le impuso antes a Londres. Las reformas monetaristas y liberales esbozadas serán hoy más difíciles de conseguir y la tensión en Francia será mayor.
Otro dato interesante es que en Francia, al igual que en su vecina España, hay un decrecimiento de las fuerzas menores y hay una tendencia hacia fortalecer sistemas de dos fuerzas polares (conservadores vs socialistas).















