A seis días que Raúl Castro remplazó a Fidel en la Presidencia de Cuba, el ejército colombiano mató a “Raúl Reyes”, posible sucesor de “Tirofijo”, líder de la mayor guerrilla castrista.
Si Raúl Castro como nuevo líder de Cuba buscará ligar más a su país en el mercado mundial y ante el resto del continente y de la Unión Europea, Raúl Reyes era el canciller de las FARC que buscaba hacer que su movimiento sea aceptado en todo el hemisferio como una “fuerza beligerante” capaz de ser reconocida oficialmente.
Las FARC saben que pierden uno de sus cuadros claves y que ello envalentonará a Uribe y a sus FFAA. Sin embargo, ésta repondrá a nuevos cuadros en su remplazo y querrá aprovechar la tragedia para convertir a Reyes en un mártir y en un símbolo de cómo Bogotá no ha dudado en violar la soberanía de otra nación o afectar el proceso de negociaciones pro-liberación de rehenes.
Correa ha denunciado que el ejército colombiano atacó a un campamento de gente dormida produciendo una masacre, la misma que también afectó a un comerciante ecuatoriano que nada tenía que ver.
Uribe, busca utilizar la muerte de Reyes para mostrar que la línea dura puede dar resultados. El ofrece al más de un millón de personas que marcharon contra las FARC el 4 de febrero su capacidad de liderazgo y de poder acabar con un movimiento al cual él califica como una plaga terrorista para su nación.
No obstante, él sabe que ello le generará nuevas críticas internas y, sobre todo, externas. Para Chávez él se viene convirtiendo en el Israel sudamericano. Lula preferiría una solución negociada con la guerrilla ya que para Brasilia una salida militar, además de ser muy sangrienta y que durará mucho, puede acabar minando la estabilidad sudamericana.
Mientras el castrismo tiene a un Raúl como su nuevo presidente en Cuba, ahora tienen a otro Raúl como su principal nuevo mártir en el mayor conflicto armado en el hemisferio, el mismo que ellos quieren que desemboque en un proceso tipo Centroamérica.



















