Para molestia de mi género hoy voy a cruzar filas y defender los derechos masculinos pisoteados incesantemente por acusaciones de maltrato a troche y moche sin reconocer que ellos son a su vez, víctimas de violencia familiar, quizá no sólo en forma de golpes sino en maneras más sutiles y a la vez más perversas por lo que habríamos de reclasificar lo que llamamos violencia.
Ancestralmente en las sociedades paternalistas, el hombre ejerce el control de las mujeres de casa, madre, esposa, hijas, hermanas, etc. principalmente mediante limitar los fondos económicos. En la mayoría de los casos en que la violencia intrafamiliar se ventila, la explicación recurrente de porque la pobre víctima no abandona al energúmeno comienza con un “no tengo como mantener a mis hijos” a modo de justificación del martirologio.
Las feministas metidas a redentoras, que quizá no hayan saboreado el amargo gustillo de la violencia en casa, difícilmente entenderán que su erradicación es un asunto multifactorial en que pesan casi en forma idéntica la baja autoestima de la mujer asustada ante la perspectiva de quedarse sola y pasar ante la sociedad como una fracasada incapaz de asegurarse el amor de un hombre, el factor económico que la enfrenta irremediablemente a su mala preparación y poca capacidad laboral, la presión familiar de procrear hijos como si nuestra función en la vida como mujeres fuese la de una incubadora con pies, validada a través de la maternidad y la idea trasnochada que por el hecho de ser mujeres se nos activa un chip que automáticamente nos permite lavar ropa, cocinar, barrer o cambiar pañales.
Muchas mujeres maltratadas física, sexual, emocional o económicamente provienen a su vez de hogares donde se dieron cuadros similares lo que impide disocie la víctima los factores que conoce como amor y aquellos representativos de la violencia pura, por lo que el vacío interior que sienten cuando se les empuja a romper con ella es más doloroso que la costumbre de maltrato que arrastran desde la infancia.
El vivir una infancia entre gritos, amenazas, golpes, penurias económicas inducidas y arrebatos públicos crea en las mujeres la idea que todo eso es la proyección de amor y en los hombres que así son las cosas y como las patologías tienden a unirse y lo similar atrae a lo similar no cuesta mucho trabajo entender como una mujer que proviene de un hogar en que se desayuna, come y cena gritos, insultos y golpes, vaya por la vida sintiendo que es más emocionante la relación al lado de un hombre distante, voluble, celoso patológico, controlador e incapaz de comprometerse que un hombre dulce, sensible, amable y normal al que etiquetan como “aburrido”.
Si por alguna causa la mujer que proviene de un hogar disfuncional tiene más fuerza de carácter que su pareja, se presentará la violencia hacia éste, asunto del cual se habla poco porque resulta bochornoso reconocer ante los amigos que la señora es quien lleva los pantalones y que se es miembro activo de superman…dilones.
Pero abusar de un hombre no requiere golpes o fuerza física, el maltrato masculino cobra estilos más sutiles y perversos. Las mujeres somos maestras en el arte de la manipulación psicológica, el insulto velado y las arguciar para reducir a cero la autoestima y poder sexual, así como para explotar economicamente a nuestro favor una situación de pareja.
Y esto no lo digo yo, forma parte entre otros argumentos del libro “La conspiración feminista” obra de Lorenzo da Firenze quien desde hace años propugna por la institucionalización del Día Internacional del Hombre el 20 de Marzo ya que las mujeres celebramos el nuestro a nivel internacional el 8 de ese mismo mes.
Además di Lorenzo presenta sólidos argumentos para defenderse de los injustos ataques femeninos y la manipulación legal que se hace sólo con esgrimir la premisa de ser el “sexo débil” cuando hay un número importante de hombres víctimas de la violencia femenina y por poner un ejemplo, de acuerdo a estudios estadísticos, Aguascalientes es la entidad que tiene mayor número de reportes de maridos golpeados mientras que en Mérida se acaba de abrir el primer centro dedicado exclusivamente a hombres víctimas de violencia intrafamiliar.
Este polémico texto analiza además la injusta determinación legal de otorgar todos los privilegios económicos y el disfrute de los hijos en casos de divorcio a la mujer, cuando claramente el artículo 4 de la Costitución Méxicana indica que somos iguales ante la ley y aquí preguntaría a usted cuantos casos conoce de divorcios donde ella sea quien pague la pensión alimenticia o coopere activamente al sustento de la casa cuando gana igual o más que el marido.
En estos días en que se presenta la nueva ley para limitar la violencia contra las mujeres habría que preguntarse si la ley no nos mira con lentes rosas, ya que al hablar por ejemplo de acoso sexual, intuímos que sólo los hombres son capaces de perpetrarlo cuando hay innumerables casos en que para no ser tachado de homosexual, un hombre tiene que acceder a los coqueteos de una mujer que no le atrae y si una mujer mayor inicia sexualmente a un adolescente, pan nuestro de cada día, esto es motivo hasta de novelitas románticas, pero¡ líbrenos Dios del caso sea inverso! porque hablaríamos de un estupro, abuso sexual, perversión de menores y no se cuantas cosas más.
Quizá la forma más perversa de abuso emocional y económico resida en la utilización de los hijos como proyectiles contra el padre -si es que éste siquiera lo es - ya que de acuerdo al Dr. Gildardo Zafra, eminente genetista del Hospital Español, uno de cada siete hombres mantiene a un hijo que no es suyo, situación usualmente ignorada, ya que la mujer, tan proclive como el varón a la infidelidad, tiene mejores armas para ocultar estos deslices y sus consecuencias así como la capacidad para inducir mañosamente al hombre a un matrimonio gracias a un embarazo no deseado.
Es raro el juez de lo familiar que falla a favor del esposo en los divorcios mientras la señora conserva la casa, menaje, muebles e hijos y enjareta de pilón al ex marido a los niños los fines de semana, eso sí bien aleccionados para fundirle las posibilidades de rehacer su vida, convirtiéndolos en los proyectiles más efectivos sabotaje emocional.
Total, que honestamente me niego a asumir colectivamente el papelito indignante y chillón de víctimas de los ogros con bigotes. Las mujeres tendemos en el amor a no ver la realidad y modificarla para que cuadre con nuestros sueños. ¿Miento? Lo dudo…según estudios internacionales el 55% de las mujeres maltratadas en el matrimonio fueron ya golpeadas durante el noviazgo, lo cual nos habla de la poca capacidad que tenemos a enfrentar a tiempo la realidad debido una educación limitante, un medio social asfixiante o por ver tantas telenovelas. Adicionalmente el 35% de las mujeres de México mantienen solas el hogar, con lo cual ni el pretexto decimonónico de aguantar al monstruo por un plato de frijoles resulta válido.
Eliminemos el Instituto de las Mujeres que excepto producir libros editado en la imprenta de la hija de la anterior directora y publicidad pésima como la de “quien le pega a una nos pega a todas” ahora utilizada como burla en el caso Fabiruchis no ha hecho nada efectivo para ayudar cabalmente a las mujeres víctimas de violencia que necesitan una estructura menos buracrática y más eficaz para romper el círculo vicioso iniciando con albergues efectivos para ella y sus hijos, capacitación para el trabajo y apoyo económico de emergencia además de terapia psicológica, unido a protección de las autoridades. Apostemos ya a la educación donde el respeto al ser humano irrelevantemente de su género, color, clase social, ideologia polìtica o religiosa sean la norma para procurar una sociedad más armoniosa en su conjunto.
Sobre todo recordemos que la verdadera educación y cultura vienen de casa y allí se gesta el macho. Mientras privilegiemos a un sexo sobre otro y perpetuemos la idea que el hombre es el rey de la casa porque en México al hijo varón se le sirve de comer primero, se le atiende e intruye más, se le dan mejores cuidados de salud y se le trata con consideraciones excesivas por lo que el problema del maltrato intrafamiliar no se va a detener con ninguna ley, ya que como diría Sor Juana “Primero hacemos al coco y luego nos asustamos con él”.
BIEN POR JOSEFINA VÁZQUEZ MOTA
Honor a quien honor merece y hoy vaya este reconocimiento a la titular de la SEP Josefina Vázquez Mota, quien decidió reponer en la educación básica tras 25 años de haberse eliminado el texto sobre civismo, materia indispensable ahora que hablamos de respeto humano y de género.
Por cierto esta nueva versión incluirá un capítulo al respecto para fomentar la convivencia entre sexos desde temprana edad.
ACUSAN A XÓCHITL GÁLVEZ
La sui generis ex Comisionada para Asuntos Indígenas en la administración Fox, la Ing. Xóchitl Gálvez fue acusada de meter su cuchara y provocar enfrentamientos entre grupos indígenas Tephe de su natal Hidalgo ya que se ha metido a mediar en conflictos de comuneros.
Cresenciano Montiel Ibarra, presidente de los pequeños propietarios alertó sobre la posibilidad de un nuevo enfrentamiento entre ambos grupos que desde hace 60 años se disputan 32 predios de terrenos dedicados a la agricultura que conforman 25 hectáreas de terreno.
“Aquí todo se descompuso desde que entro Xóchitl, ella vino yo estaba presente y dijo que en seis meses solucionaba el problema y en estos seis meses hemos tenido 32 invasiones de la UNTA y tres enfrentamientos, ella mete asuntos políticos con los de la tenencia de la tierra”.
Ahora la cosa está que arde y tendrá que sacar la papa caliente del fuego el gobierno priísta de Miguel Osorio Chong.
Otra que cada vez que se involucra en algo, todo acaba mal.
Foto: Herzeleyd.com
















November 28, 2007 a las 7:15 am
He visto este post por la vinculación a mi página y la verdad que me ha parecido realmente interesante, ya que comparte todos los puntos que yo veo y he hablado largo y tendido con mis amigos.
Sólo espero que todo esto empiece a tomar color y forma en la sociedad, porque hasta cierto punto el ser hombre, se ha convertido en desventaja.
Un saludo.
November 30, 2007 a las 9:43 am
Lo curioso es cómo los niños aprenden algunas cosas que no ven en el hogar, como que las mujeres deben realizar tareas domésticas y los hombres no (aún cuando se les enseña lo contrario), o como que las mujeres deberían traer el pelo largo para verse bonitas.
Se que tiene que ver con la televisión y con lo que aprenden con los compañeros, pero no deja de llamar mi atención sobre lo difícil que es cambiar esos patrones de “sexos opuestos”.
Saludos
April 10, 2008 a las 6:06 am
Ante esta ondanada de fallos contra el sexo masculino (no todos somos agresores) recomiendo a todo hombre que se case con un buen contrato de capitulaciones matrimoniales legalizado por un notario, yo lo hice y ahora me siento en plena igualdad con el derecho que tienen las mujeres. (corred la voz)