Reciprocidad y derechos

dr-pets-250706.jpg ¿Es la capacidad de reprocidad hacia el otro una condición necesaria para que un ser pueda ser sujeto de derechos? Rotundamente no. De hecho, existen personas que no son agentes morales y sin embargo son sujetos de derecho. Este puede ser el caso, por ejemplo, de los niños y de aquellos adultos con algún tipo de discapacidad psíquica seria. Hablaríamos de injusticia grave, si pensáramos que alguien no debe tener derecho a la libertad o a que no se le inflija sufrimiento, por el mero hecho de no tener la capacidad de obligarse moralmente.

Todo ser sintiente –independiente de su capacidad de reciprocidad– tiene intereses, y estos intereses deben ser protegidos. La condición de reciprocidad no es condición necesaria para ser portador de derechos.

Partiendo de esta premisa, que a menudo parece ignorarse deliberadamente, podemos explicar por qué esto tiene sentido. Los derechos tratan de proteger intereses. Existen intereses esenciales en todos los seres capaces de experimentar dolor –un ser no sintiente no posee intereses de ninguna clase. Un interés esencial sería la libertad –o lo que es lo mismo, la no subordinación o sometimiento al otro. Este interés esencial genérico podría particularizarse en intereses esenciales concretos como el interés a la libertad de movimiento, a la libertad para interactuar con otros seres y con el entorno, el interés a no ser torturado, el interés por la vida, etc. Todos ellos son intereses esenciales que todo individuo sintiente posee.

Pero, ¿ha protegido el ser humano a TODOS los seres portadores de intereses esenciales? ¿A qué seres sí y a cuales no? ¿Qué tipo de justificación ha existido –o existe– para no hacerlo? ¿Es una justificación moralmente sólida? ¿Tiene bases lógicas?

Los intereses esenciales del individuo sintiente –o los derechos que le protegen– han sido negados aludiendo a “características irrelevantes del ser”. Orientación sexual, género, etnia, número de patas, cantidad de vello, lenguaje utilizado, no afectan al interés del ser sintiente por su libertad y su vida, y por tanto, no debieran afectar a los derechos que protegen estos intereses.

No podemos justificar el uso de seres sintientes como propiedades sin valor inherente y sin intereses, sin incurrir en la irracionalidad y la inmoralidad, puesto que los únicos “argumentos” que se pueden alegar son el sexismo, la homofobia, el racismo y el especismo, elementos que no constituyen, en modo alguno, ningún argumento.

En lo que concierne a los animales, el verdadero debate no está en tratar a los animales humanamente como si se tratase de una simple cuestión de humanidad, sino en dejar de utilizarlos para nuestros fines: dejar de consumirlos, de ponerles precio, de comerciar con ellos; dejar de criarlos con el mero propósito de utilizarlos y matarlos, en definitiva, dejar de tratarlos como a objetos. Y todo esto, no en un mero acto de compasión, sino en un acto de razón y justicia.

Vía: Animal Rights & Derechos Animales | Foto: El Espacio del Dr.Pet’s

Esta anotación fue escrita el Tuesday 25 de July, 2006 a las 10:53 am por Maria Luisa Arenzana y está clasificada dentro de: Animal Rights, Opinión, Actualidad.

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